No se debe al azar la ilustración que encabeza este rincón de saberes inútiles. Corresponde a 'Amanece, que no es poco', quizá la película española favorita de quien esto escribe. Desde que arrancó 'La Fortuna', allá por abril de 2007, siempre pensé que terminaría dedicándole una entrada a la genial obra de José Luis Cuerda. Sucede que uno siempre deja este tipo de entradas para un rato de sosiego que permita dejar escrito algo parecido a un texto decente. Y, la verdad, lo de tener un rato de paz se cotiza caro , y en cuanto a lo segundo, hace tiempo que me dí por vencido.
Hoy, en la edición digital de El País, se conmemora el vigésimo aniversario del estreno de la que para muchos -entre los que me cuento- es más que una película. Ha seducido a varias generaciones de 'frikis', que nos sabemos los diálogos de memoria y a los que encontramos acomodo en muchas de las cosas que uno vive, o soporta las más veces, a diario. Obra cumbre del surrealismo patrio en clave celtibérica. Quién no ha querido seguir a los labriegos que acuden al bancal al son de una madrigal de Monteverdi. O dejarlo todo para hacerse intelectual. Total, pasas el invierno sin un mal resfriado, puedes leer libros sin estropearlos. Puedes decir: glande, paradigmático...
Y todo esto, con las impagables interpretaciones de Cassen, Miguel Rellán, Tito Valverde, Saza, Resines, Ciges, Gabino Diego, Quique San Francisco, Manuel Alexandre (¡qué grande, Don Manuel!), Rafael Alonso, Chus Lampreave, Aurora Bautista, Violeta Cela...
En fin, da gusto ver a los vecinos de Ayna conmemorar la efemérides. Uno de los niños del pueblo que intervinieron en el rodaje, de esos a los que sus padres ya les dejan montar en los caballitos, lo definía de la mejor forma posible. Aquello fue como un sueño.
Exactamente eso. Con vuestro permiso, me marcho al monte porque, a estas horas, seguro que está el bueno de Nge Ndomo haciendo estampitas con las cabras, así, en plan massai.

