miércoles 3 de septiembre de 2008

El tabardillo

De cuando en cuando se escucha decir por ahí que 'a Fulano le dio un tabardillo'. Volví a oír esta frase hecha hace unos días y recordé de donde viene el dicho. No hay que atribuir el mérito – si lo hubiese- a la memoria de quien esto escribe sino a una de mis lecturas de este verano. El libro en cuestión se ha publicado en La Esfera de los Libros, el título es 'Los generales de Flandes', y el autor Juan Carlos Losada.


Se trata de un retrato de Alejandro Farnesio y Ambrosio de Spínola, generales al servicio de España en las interminables guerras de Flandes, que acabaron por minar los cimientos del entonces Imperio español.


Pues en uno de los pies de página se explica el origen de la expresión, pues se alude, en términos médicos, a la enfermedad así apodada por la tropa. Se trata de una enfermedad de transmisión parasitaria, concretamente a través de los piojos. Éstos pican a una persona infectada y hacen de transmisor cuando toman posesión del cuero cabelludo de su nueva víctima. Parece ser que producía unos picores terribles que hacían imposible no arrascarse con cierta vehemencia. Esto se acompañaba de fiebres y síntomas parecidos a los de la gripe, y culminaba con la aparición de manchas oscuras en toda la piel, a excepción de las palmas de las manos y las plantas de los pies. También era conocido como el 'mal de las trincheras', por estar relacionado con las aglomeraciones de humanos y animales mal nutridos y en unas condiciones higiénicas pésimas. Tened en cuenta que en Flandes, la dieta de un soldado de componía de lo que se pudiese conseguir sobre el mismo terreno, componiéndose a veces y casi en exclusiva, de miles de caracoles mal asados, por la extrema humedad del medio.


Debió ser, por otro lado, una patología de aparición súbita y escaso período de incubación. Probablemente de ahí venga la expresión, que se usa cuando alguien sufre un desvanecimiento súbito e inesperado.



En cualquier caso, os invito a que os despojéis de prejuicios y, si cae en vuestras manos, le dediquéis unos ratos a leer este ameno e interesante retrato de una parte muy importante de nuestra historia.