martes 11 de marzo de 2008

Maderuelo y el Maestre Templario

Hace unos días me di una vuelta por Maderuelo, provincia de Segovia. Creo que en 'La Fortuna' ya he hablado de este enclave en alguna ocasión. Allí está la Ermita de la Veracruz. Dicho así, a poco suena. Pero aquellos que hayáis visitado la sección de pintura medieval del Museo del Prado, habréis visto unos frescos que provienen de allí. Por miedo a que las aguas del Riaza los dañasen, se trasladaron a la pinacoteca madrileña.

Maderuelo es un sitio con mucho encanto. De hecho, el vigilante de la Iglesia de Santa María, nos contaba que ya eran muchas las bodas que allí se celebraban por parte de parejas que no estaban censadas en la villa. Pero es que se entiende que así sea por lo atractivo del sitio, en un altozano desde el que se obtiene una vista magnífica del embalse de Linares.

Son famosas sus fiestas de agosto en las que se representa un asalto a la ciudad y en las que participan aficionados a las recreaciones históricas de toda España. Para ello se usa una torre de asalto a escala 1:1 que puede verse junto a los restos de muralla que hay junto a la antigua puerta, o la catapulta -también a escala 1:1-, que también hacen disparar, orientando los proyectiles al río.

En la Iglesia de Santa María descubrimos una momia en perfecto estado de una doncella del siglo XV. Allí están sus restos, asombrosamente bien conservados. Tanto como su leyenda. Se trata de una dama emparentada con los Chávez, familia de abolengo en la comarca. Se cuenta que era diestra tanto en la costura como en el dibujo, además de virtuosa en el arte de escribir. Se dice que murió en un brote de peste, en ausencia de su padre, al servicio del rey. Se la enterró en la capilla familiar, pero con ella también fueron sepultados su salterio y sus escritos. Entre ellos, cartas de amor a un joven que partió a las Guerras de Granada, en las que encontró la muerte. La leyenda dice que sus restos fueron encontrados en el siglo XX, en una reforma de la Iglesia y lo cierto es que resulta impresionante contemplar el buen estado en el que se hallan tanto el cuerpo como la vestimenta. Particularmente, servidor la hubiese enterrado de nuevo, pero ya es conocido ese gusto por lo macabro que nos adorna a los españoles desde hace siglos. Y al cabo, turismo es turismo.

Pero vayamos a la verdadera razón de esta entrada. La Ermita de la Veracruz pasó a llamarse así después de un milagro que aconteciese en tiempo de cruzados. Un maestre templario fue hecho prisionero en Tierra Santa por los 'infieles'. Debía de ser hombre de virtud, a lo Evelin de Valian de 'El reino de los Cielos'. Por cierto, un personaje real aunque su trayectoria tuviese poco o nada que ver con la del personaje de ficción que interpreta Orlando Bloom. El caso es que el sultán lo tomó en aprecio y lo sentó a comer en su jaima. Frente a ellos, el botín que habían obtenido. Le llamó la atención al sultán un objeto de oro y lo tomó en sus manos. El maestre le rogó que no lo hiciese porque contenía un fragmento del 'lignum crucis', es decir, de la cruz donde muriera Cristo. El sultán, quizá para complacer al maestre o quizá porque Jesús (Issa para los musulmanes) es un profeta reconocido por el Islam, decidió apropiarse de una copa que destacaba entre los objetos preciosos. Era la copa de la Última Cena, el Santo Grial. El maestre advirtió de esta circunstancia al sultán, que había mandado llenarla de nieve helada. Le solicitó que, al menos, permitiese tocarla con la cruz cada vez que el musulmán bebiese de ella, para no cometer sacrilegio. El sultán, por miedo o superstición, accedió a ello.

El caso es que cada vez que la cruz tocaba la copa, su contenido se convertía en vino, bebida prohibida para los musulmanes. Al cabo de que esto ocurriese varias veces ante el asombro general, el sultán perdió la paciencia. Ordenó llenar la copa de oro fundido y darle de beber el contenido al templario. Cuando trajeron la copa y el templario la tomó en sus manos, se volatilizó.

Fue a aparecer a las puertas de la Ermita de Maderuelo, para asombro de sus compañeros de Orden. Allí pasó el resto de sus días, dando gracias a Dios por el milagro. Ese es el origen del nombre de la Ermita.

1 comentarios:

El niño dijo...

Realmente os recomiendo visitar Maderuelo, pero en cualquier época del año, el pueblo lo merece, y en su fin de semana "medieval" en agosto, el pueblo se pone de bote en bote y tiene un ambiente genial. Saludos