Cuando a uno se le plantea la posibilidad de hablar sobre catedrales góticas le invade la sensación que experimentaría quien quisiese regar el desierto con un vaso de agua. A las patentes limitaciones de quien esto escribe habría que sumar la dificultad que supone aglutinar de una manera clara, plena y concisa no sólo varios siglos de arte sino el complejo significado que poseen los múltiples símbolos de unas construcciones que, pese a lo que suele creerse, nada tienen de accesorio o superfluo en cada una de sus formas y volúmenes.
Pensé en esta entrada para el blog el pasado sábado, mientras contemplaba una catedral y me afanaba en que mi compañía no padeciese demasiado mis explicaciones.
Conviene saber que el término catedral procede a su vez del latino ‘cathedra’, exactamente hablamos de la ‘cathedra petri’, pues el primer templo netamente cristiano edificado en Roma guardaba la silla de piedra del primero de los papas, Pedro.
En este caso vamos a hablar de los pasos que se seguían a la hora de escoger el lugar donde se erigía un templo, así como los que llevaban a una orientación correcta del mismo.
Cuando visitéis cualquier catedral, tened siempre en cuenta que están orientadas al este. Esto no es capricho sino tradición simbólica. Curiosamente, al contrario que en el caso de los templos egipcios, en los góticos se transitaba desde la oscuridad hacia la luz, y no viceversa. Es por esto que el ábside se orienta al este, para que reciba la luz del amanecer. En su tránsito desde la imafronte o fachada de los pies hasta el ábside, se simboliza el incremento de la luz como la Revelación que ‘ilumina’ al fiel.
Dicho esto… ¿cómo orientaban los templos los viejos arquitectos medievales? Curiosamente como también lo hicieran los chinos, hindúes y el mismo Vitrubio, paradigma de arquitectos. Se nivelaba el suelo escogido y se clavaba una recia estaca en el centro del mismo. A la estaca se le ataba una soga y estirando la misma se trazaba una circunferencia que pasaba a hacer las veces de reloj de sol, debido a la sombra de la estaca. Se escogía una hora vespertina y su equivalente matinal y se marcaban ambos puntos con unos piquetes desde los que se dibujaban dos arcos, quedando una forma de pez y siendo al bisectriz de la misma el punto que marcaba el mediodía (es decir, el norte y el sur). De los puntos norte y sur se trazaban otros dos arcos que marcaban el oriente y el poniente.
Se trata de conseguir el cuadrado del templo (la materia) a través de la cruz que forman los ejes del cielo, es decir, conseguir que el templo esté en sintonía con la orientación divina. Como veis no se trata sólo de un asunto de orientación ‘terrenal’. El cubo que se obtiene a partir del cuadrado dibujado es una alegoría de la Jerusalén Celestial (el templo gótico es una representación de la misma), que descenderá del cielo en forma cúbica.
Quizá dediquemos otras entradas al templo gótico e intentemos raspar en la corteza de los saberes y mensajes que encierra.
La foto la perpetró servidor en Segovia la pasada primavera.

2 comentarios:
Tenía algo de idea sobre este tema, pero para nada con tanto detalle. Que bien me hubieran venido unos dibujitos para que todo fuera mas claro jejejeje. Me encata este tema de las catedrales así que enhorabuena por la entrada.
Ánimo para esa racha dura de trabajo.
Oído cocina, Laury. Va de camino ese gráfico.
Gracias por seguir ahí.
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