martes 4 de diciembre de 2007

El loco maravilloso

Cuentan que paseaban a caballo Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares por la Villa y Corte cuando se toparon con un joven que, sentado sobre un murete mientras sostenía un libro con ambas manos, reía estrepitosamente mientras leía.

El rey se detuvo y aguardó a Olivares. llegado éste a su altura le dijo:

- Aquel estudiante, o es un loco o está leyendo el Quijote.

Dicho esto, siguió cabalgando. Movido por la curiosidad, Olivares quiso saber qué leía el joven. Y, efectivamente, estaba leyendo a Cervantes.



2 comentarios:

Si te dijera que soy de dijo...

Qué curioso, cuando leemos el quijote debemos poner unas caras muy raras...

Rober dijo...

Lo cierto es que yo me he echado unas cuantas risas leyéndolo. Pero es según se mire, el punto de vista jocoso de muchas situaciones y a la vez el halo de tristeza que se desprende de ellas.
Supongo que para la época no dejaba de ser un esperpento de un mundo ya superado entonces.
Sea como fuere, el dato lo recuerdo de una biografía del Conde-Duque de Gregorio Marañón contado como una anécdota acerca de la que nada hay documentado. Saludos fraternales, si te dijera...