Solemos utilizar esta expresión cuando hemos pasado una noche marcada por algún acontecimiento desagradable, como por ejemplo los mosquitos veraniegos o el inevitable ‘troll’ que nos coloca eso que llaman ‘reggaetón’, a un volumen lacerante, a altas horas de la mañana. Curiosamente, a los periodistas debemos que últimamente también se use en sentido contrario.
El caso es que la expresión se refiere a un hecho histórico acontecido en la entonces Tulaytulah, hoy Toledo, en tiempos del emir al-Hakam I. Podéis encontrar el suceso recogido en las crónicas con el título de la ‘Jornada del Foso’.
Estamos en la época del Emirato de Córdoba, independiente social y económicamente de Bagdag, pero religiosamente sometido a la autoridad moral del Califa. Esto resulta especialmente curioso en una sociedad como la islámica, regida por el máximo respeto al Califato que –en teoría- aunaba en sí mismo la autoridad religiosa y civil, como el mismo Corán, que modela los códigos de conducta en los asuntos mundanos a la par que los espirituales.
Sea como fuere, Tulaytulah era una ciudad orgullosa y pujante, quizá por haber sido capital antes de la invasión. Por esto es posible que no asumiese el papel de simple ciudad sometida al poder de Córdoba. Es curioso también observar como asoma el carácter levantisco de los toledanos desde tiempos muy tempranos a lo largo de nuestra historia.
Para atar en corto a sus súbditos toledanos, el Emir decide sustituir al gobernador por otro de su confianza. Era un muladí, o musulmán converso. Las crónicas dicen que de origen aragonés y lo llaman Amorroz, siendo su nombre en los relatos musulmanes Amrús Ben Yusuf. Nadie como un converso para conocer la idiosincrasia de una ciudad que había sido conquistada sólo un siglo antes y que conservaba un importante estrato de mozárabes y cristianos arabizados en sus calles. Ben Yusuf consideró que si eliminaba al partido de los muladíes más poderosos de la ciudad, a la par que daba un castigo ejemplar, cortaría en seco las aspiraciones de cualquier converso a independizarse del emirato cordobés. No era asunto sin importancia este porque Toledo tenía y tiene una excepcional posición estratégica, protegida por el ‘foso natural’ que forma el Tajo. De hecho, en el siglo X –poco antes de la entrada de Alfonso VI en la ciudad- el cronista musulmán Ibn Hawkal habla de ella como una de las ciudades más inaccesibles y mejor amuralladas de todo Al-Ándalus. De hecho, en la entrada de los cristianos hubo mucho más de hábil negociación que de hecho de armas propiamente dicho.
Recién llegado a la ciudad, Ben Yusuf consumó la destitución del gobernante que allí había, que gozaba del favor de los toledanos. Organizó una fiesta a la que acudieron los más poderosos de entre los muladíes de la ciudad. Los hizo entrar por un acceso en cuyo extremo acechaban los alfanjes de dos verdugos que iban decapitando a los comensales, cuyas cabezas caían a un foso cavado para la ocasión.
Hay crónicas que sitúan este hecho en el Alcázar, pero la tradición asegura que tuvo lugar en un palacio que se alzaba entonces en lo que hoy son los Jardines del Tránsito, frente a la sinagoga del mismo nombre. También esla tradición la que nos dice que el hijo del Emir, Abd-al-Rahman II, tuvo la visión de espada sangrienta de su padre hasta el fin de sus días.

7 comentarios:
Gracias por dedicar esta excelente entrada. Siempre es un placer leer tus mensajes.
Hay otra teoría sobre el origen de la expresión una noche toledana, aunque es menos conocida y creo que hoy día no es aceptada.
Ésta cuenta que en 1468 el rey Enrique IV entró en Toledo de incógnito y de noche para resolver unos problemas que nuevamente estaban relacionados con la rebeldía de la ciudad. Finalmente fue sorprendido por la facción rebelde y tras mantener una cruenta lucha cerca del Convento de San Pedro Martir, donde se hallaba hospedado,logró escapar maltrecho.
Tal vez esta teoría tenga su orígen en la campaña de descrédito que se perfilo contra Enrique IV, ya en su reinado.
Yo tenía entendido que cortaron unas 400 cabezas y las colgaban de la torre de un edificio emblemático de la ciudad de Toledo, tan sanguinaria fue la noche que corría la sangre por el llamado arco de la sangre y baja por lo que hoy es la calle cervantes, y que por eso es que se llama ese arco, "el arco de la sangre". Gran entrada.
Gracias, gracias a todos por pasaros por aquí. Cuántos aportes interesantes. Yo también creo que la teoría de Enrique IV bien puede ser fruto de la eficaz propaganda isabelina que siempre persiguió restarle todo crédito a un rey que, sin serlo de forma excelente, tuvo sus aciertos.
Respecto al Arco de la Sangre yo ha oído que se debe a que allí había unos cofrades que auxiliaban a los ejecutados en Zocodover.
De todas formas ¡qué buena oportunidad de indagar en ello!. Gracias, Si te dijera... y bienvenido a tu casa.
Que bien volver a leer estas historias tan curiosas y al parecer después de este tiempo, has vuelto con ganas.
La verdad que yo no conozco nada sobre el origen de esta expresión, así que curiosas me parecen todas.
Ya estoy esperando leer la siguietne entrada.
Es curioso que, si la expresión está relacionada con la falta de sueño (al menos este es el sentido más habitual), su origen esté relacionado con el sueño eterno.
Aqui va otra teoría sin duda menos sangrienta, en el "Tesoro de la lengua castellana o española"de Sebastián de Covarrubias Orozco
La que se pasa de claro en claro, sin dormir; porque los mosquitos persiguen a los forasteros, que no están prevenidos de remedios, como los demás.
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/80250529545703831976613/ima0985.htm
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