A oídos de servidor ha llegado que uno de los escasos seres humanos que alguna vez asomaron por este rincón se dispone a visitar Medinaceli. Para honrar tan ilustre periplo, por su destino y por quien lo realiza, adelanto la publicación de la parte de Medinaceli a la espera de completarlo con Santa María de Huerta en breve. Allá vamos.
Saliendo de Sigüenza por la carretera de Alcolea del Pinar (CM-110), en un trayecto de apenas 40 minutos divisamos Medinaceli, encaramada en las alturas que presagian una de las vistas más espectaculares de la comarca, el valle del Jalón. Desde esta elevación, sus moradores escrutaban el horizonte en aquellos tiempos en los que la villa era frontera, tiempos de ‘moros y cristianos’ que hicieron de nuestro destino un enclave fundamental en las guerras en la Marca.
Pero las primeras referencias, como en tantas otras ocasiones, hay que buscarlas en época de
Las excavaciones llevabas a cabo en el siglo pasado – el XX, que servidor tampoco termina de acostumbrarse -, sacaron a la luz diversas villas romanas con abundancia de mosaicos, sobre los que existe un museo en la villa.
Ya con el Islam, fue pieza fundamental de la llamada Marca o Frontera Media, desde la que los musulmanes podían hostigar a los reinos castellano y navarro replegándose después a esta guarnición casi inexpugnable por su privilegiada posición natural.
Sobre la antigua alcazaba se yergue en la actualidad cuanto queda del castillo cristiano, que hoy hace las veces de cementerio. Pero antes de la conquista cristiana hubo un personaje fundamental en esta historia, Almanzor o Al-Mansur (‘El victorioso’) quien encontró la muerte tras la batalla de Catalañazor, en 1002.
Rodrigo Díaz de Vivar fue señor de varias posesiones en la comarca como San Esteban de Gormaz o Berlanga, y Medinaceli aparece citada en el Cantar, por ser uno de los caballeros musulmanes a los que se enfrenta oriundo de allí. Sin embargo, y aunque cuando vemos el escudo de armas de Medinaceli aparezca un caballero, se supone que éste no es sino Alvar Fáñez Minaya, sobrino y lugarteniente de Don Rodrigo.
Medinaceli fue condado a partir del s. XIV, pues era posesión de descendientes directos del infante Don Fernando de
Son los Duques los que construyen
Es sorprendente como Medinaceli ha ido adaptándose en los últimos años a los nuevos tiempos, asumiendo el turismo como parte fundamental de su progreso. Desde la primera visita que hice -allá por los primeros noventa - hasta hoy, la villa está incluida en al Mancomunidad de Turismo de Duero-Jalón, cuenta con el Museo del Mosaico y un Centro de Recepción de Visitantes, como tantos que proliferan hoy en día por las zonas más turísticas del interior. Allí podréis aprovisionaros de mapas, folletos e información útil e interesante.
Siguiente y última entrada: Sª Mª de Huerta.

1 comentarios:
Pinta bien la visita, son varias veces las que he pasado con el coche por allí pero nunca terminaba por decidirme en hacer un alto en el camino. Tal vez la próxima vez no me lo piense.
Publicar un comentario en la entrada