martes 4 de septiembre de 2007

El bálsamo de Fierabrás

Cuenta la leyenda que un gigante llamado Fierabrás saqueó Roma y que se llevó consigo dos ánforas en las que se contenían los aceites que usaron para embalsamar el cuerpo de Jesús. Terminó convirtiéndose al cristianismo y Carlomagno le cedió una parte de sus posesiones en España para que las gobernase en su nombre. Agradecido, el gigante devolvió el bálsamo curativo a la Ciudad Eterna.

Conocemos la existencia del bálsamo por el Quijote. En su lectura y, por qué no, gracias a la maravillosa serie de dibujos animados de Cruz-Delgado que nos clavó en los sofás en los primeros ochenta, después de las crónicas de Don Luis.

De vez en cuando la vida nos regala esas pequeñas cosas que, como bálsamo curativo, acuden en nuestro auxilio cuando las cosas no son como debieran o como parecen. Una de ellas es pasear por la Cuesta de Moyano.

Para los que no sois de Madrid, la cuesta de Moyano está muy cerca de Atocha, entre el Ministerio de Agricultura y el Jardín Botánico de Madrid. Es uno de los accesos al Parque del Buen Retiro.

Desde que comencé a exprimir el callejero matritense con los quince recién cumplidos - mochila en ristre, botas cómodas y las monedas justas para tabaco, café y autobús- la Cuesta de Moyano es un clásico. Mi bolsillo de estudiante se regocijaba cada vez que por diez duros se venía conmigo algún 'hallazgo' que pasaba a ocupar el rango de 'pequeño' tesoro en mi, entonces, incipiente biblioteca. Luego, con lo que sobrase, paseo hasta los Austrias y café en la Plaza de Ramales.

Años después, siempre hay lugar para la sorpresa en Moyano. Hace un par de días, sin ir más lejos. Entre un montón de libros estaba la pequeña joya que me traje a casa. Nadie se engañe, nada de encuadernación de lujo. Edición en rústica de formato económico: "Ollas, sartenes y fogones del Quijote". Recetas de una de mis cocinas favoritas, la cocina manchega. Migas, gachas, tiznao, duelos y quebrantos.. los platos que asomaban a la mesa de Don Alonso Quijano. Todo ello sazonado con un refrán cervantino a pie de cada una de las recetas. Cocina, Literatura e Historia. Y si ya te haces una mochila y te pasas por allí... hasta puedes perpetrar unas fotos. Es una buena receta para un bálsamo. Pero a quien le interese saber qué llevaba Fierabrás en las ánforas que tome nota:

Ingredientes:

1 litro de agua.
5 cucharadas de aceite de oliva.
Medio vaso de vino blanco
4 ramas de romero.
1 cucharada de sal.

Se calienta a fuego vivo un cazo con el litro de agua. Cuando rompa a hervir añadimos el romero, el aceite, el vino y la sal y lo dejamos cocinarse hora y media. Pasado este tiempo lo dejamos enfriar y lo ponemos en un frasco hermético.

Ojo, que no se bebe. Que es el bálsamo que Don Quijote aplicaba a sus heridas...