domingo 15 de julio de 2007

Urueña, caja de sorpresas

Voy a reproducir un artículo que escribí hace ya tiempo sobre la figura de Joaquín Díaz. Es una figura imprescindible en el folclore castellano en todas sus épocas. A él quise dedicar este pequeño comentario. Además tuve el honor de hacérselo llegar y su aprobación personal para 'subirlo' a la red. Valga también como excusa para daros alguna idea durante estas vacaciones. Tierra de Campos es un lugar que vale la pena no perderse. La foto es otro atentado del que suscribe.

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Con los primeros fríos de un otoño que no terminaba de llegar llegamos frente a los aledaños de Montes Torozos, comarca vallisoletana junto a la que, en un altozano, se dibuja la silueta de la amurallada villa de Urueña. Atraídos en un principio por el reclamo de la Fundación Joaquín Díaz, comprobamos con sorpresa y satisfacción que este apartado y no por ello perdido lugar vale una pausada visita y que más que sitio de paso, bien puede convertirse en todo un destino en sí mismo. No faltan argumentos para ello, a la mencionada Fundación a la que dedicamos este artículo habría que unir la presencia de una colección que hará las delicias de músicos y melómanos. Hablamos del Museo de la Música de Luis Delgado, otra muestra más de esta feliz coincidencia de acontecimientos de interés que se guardan tras las murallas de Urueña. Productor de infinidad de artistas, asesor musical de los planetarios de Madrid, Nueva York, La Coruña, San Sebastián…, autor de la banda sonora de la recordada serie “Alquibla” o del documental “Al-Andalus” para el Metropolitan de Nueva York, fundador del Cuarteto Medieval de Urueña... Quinientos instrumentos de todo el mundo, expuestos bajo un cuidado concepto museográfico que nos acerca a las culturas musicales de todo el orbe. Forman parte de la colección personal de Luis Delgado que, según nos cuentan en el propio Museo, bien puede alcanzar el millar de piezas.

En apenas unos pasos la librería Alcaraván, especializada en temas castellano-leoneses pero con numerosos artículos relacionados con el arte y la cultura de otros lugares. Así, examinar sus nutridas estanterías supone poder acceder a una riquísima sucesión de bibliografía para el disfrute de aficionados a la Música, Literatura, Historia, Arte, Costumbres, Geografía, Senderismo...

El Centro Etnográfico Joaquín Díaz nace a mediados de los años ochenta, fruto de un acuerdo entre el folklorista y la Excma. Diputación de Valladolid. Actualmente tiene su sede en la “Casona de la Mayorazga”, adquirida por la Diputación en los años setenta. Después de su acondicionamiento y restauración, pudo ser inaugurado en marzo de 1991, dando forma a un proyecto que trata de aunar la labor de difusión de nuestro folklore, costumbres y cultura oral con la faceta investigadora en estos campos. Esta “Casona de la Mayorazga” fue edificada a principios del siglo XVIII, por mandato del Obispo de Calahorra, Alonso de Mena, que falleció sin ver concluidas las obras, completadas por su sobrino Alonso Pérez de Mena. Al ser un bien heredado en régimen de mayorazgo, en este caso el de los Mena, esta circunstancia sirve para que la casa pasase a ser conocida por las gentes de Urueña bajo la denominación citada anteriormente.

En la parte accesible al público se exponen los fondos cedidos por Joaquín Díaz como instrumentos propios del floklore castellano-leonés, pliegos de cordel, aleluyas y grabados de trajes regionales.

Para aquellos a los que no les resulten familiares los pliegos de cordel, se trata de coplas, romances de ciego, pequeños documentos que narran historias de amores, sucesos, religión... en general temas que pudiesen divertir o impresionar lo suficiente a la audiencia como para que, después de escuchado el relato, decidiesen comprar los pliegos que ofrecía el ciego y que colgaban del cordel, pues de ahí les viene el nombre. En una época carente de formas de diversión para la gente sencilla, estos pliegos, una vez comprados, eran leídos en las reuniones familiares. Las narraciones se dividían en capítulos, y las pausas eran hábilmente aprovechadas por los vendedores, que ofrecían variadas mercancías entre acto y acto. El final de la historia coincidía siempre con unos versos destinados a terminar de convencer a la audiencia para que, a cambio de unas monedas, adquiriesen el pliego en el que se narraba la historia recién escuchada.

Como veréis, los pliegos de cordel son un testimonio de primera mano para entender la sociedad para la que fueron escritos. Lejos de los grandes ensayos en los que se intenta retratar el modo de vida de los españoles de otras épocas, son en sí mismos una forma sencilla -que no simple- de acercarse a aquello que asombraba, divertía, asustaba o, simplemente interesaba a las gentes de de la época. Una extensísima selección de ejemplos os aguardan en las salas del Centro, datados entre los siglos XIX y XX.

Por otro lado, seiscientas piezas cuidadosamente expuestas forman la colección de instrumentos tradicionales utilizados en Castilla y León. Zanfonas, gaitas, tamboriles, panderos, dulzainas, chirimías... cumplidos ejemplos de cómo sonaban estos instrumentos pueden hallarse al consultar los fondos de la Fonoteca del Centro, que cuenta con miles de referencias de material sonoro a disposición de estudiosos e investigadores. No olvidaremos, por supuesto la existencia de una biblioteca con otras tantas referencias bibliográficas sobre tradición y cultura popular. Durante el paseo por el “Casón de la Mayorazga”, puede contemplarse la magnífica colección de grabados sobre trajes regionales que forma parte de la interesante oferta del Centro, que se completa con la colección de campanas Quintana, alojada en unas dependencias anexas a las de la Fundación, con piezas datadas entre los siglos XV y XX.

Como veis, hay argumentos suficientes para visitar con detenimiento la Fundación Joaquín Díaz, la hospitalidad del personal que la atiende es exquisita. Junto con la entrada, nos obsequiaron con un número de Parpalacio, boletín que edita la Fundación para dar a conocer sus actividades, que incluyen los conciertos de verano, donde se han dado cita intérpretes como Pascal Lefeuvre, Germán Díaz, Vox Suavis...Además, en estos boletines hallaréis mucha información acerca de la propia villa de Urueña que, como podéis comprobar, es todo un cofre de sorpresas una vez traspasadas sus centenarias puertas.

En definitiva, hablar de Joaquín Díaz es hacerlo de uno de los referentes más claros en cuanto al estudio y difusión del folklore y la cultura oral en nuestro país. Con más de medio centenar de libros publicados y sesenta discos, además de dirigir la Fundación que lleva su nombre, coordina la Revista del Folklore, publicación indispensable para los amantes de la cultura tradicional. Miembro de la Academia de las Artes y Ciencias de la Música, la lista de reconocimientos y organismos que cuentan con la participación de Joaquín Díaz es casi tan extensa como la de sus creaciones musicales o escritas. Premio Castilla y León de Humanidades y Ciencias Sociales en 1999, recibió la Medalla de oro al Mérito en Bellas Artes en 2002.

Gerineldo, La Loba Parda, el Convidado de Piedra, La Doncella Guerrera, el Conde Olinos ... han formado parte de la infancia de muchos que hemos tenido al fortuna de descubrirlos de la mano de Joaquín Díaz y del recuerdo de nuestros mayores. Más allá de todos estos merecidos premios, el tiempo terminará por otorgarle el mayor de sus reconocimientos, ese que todos anhelan y pocos consiguen, la pervivencia de un legado cuyos depositarios serán aquellos que-como decía Machado -“donde hay vino beben vino, donde no hay vino agua fresca”...

3 comentarios:

Rui dijo...

Que artículo más interesante. Me parece que va a ser otra de mis paradas en mis vacaciones estivales.

En terra castellae escribimos un poquito sobre los pliegos de cordel, pero lo bonito sin duda es verlo. en alguna feria medieval he tenido la oportunidad y es genial

Alatriste dijo...

Sin duda Urueña es un lugar importante para la divulgación cultural. Convertida en Villa del Libro desde el 2005 cuenta con varias librerías dedicadas a libros curiosos y antiguos.

Urueña, en definitiva, es un lugar muy recomendable para visitar.

Rober dijo...

Te lo recomiendo vivamente, Rui. Volverás. No sabía que hubiese sido declarada Villa del Libro, Alatriste, gracias por el dato. Mi última visita es de 2004.

Saludos a ambos y gracias por seguir ahí.