Münzer llegó a España en 1494 prolongando su estancia durante seis meses, por lo que puede ser bastante lógico que en su visita se dedicase a constatar todo cuanto se decía en Europa acerca del recién "descubierto" continente americano. De hecho mantuvo un constante contacto con las colonias de mercaderes alemanes instalados en España. Sea como fuere, Münzer no fue nunca un humanista reputado, perfil que cabe pensar que hubiese demandado el Emperador de aquella persona encargada de realizar un trabajo de estas características.
Se dice incluso (esto me llama mucho la atención) que el latín utilizado a la hora de componer estas crónicas fue un tanto "macarrónico", por lo que se entiende que era persona de pocos recursos, cosa que no le impidió ocupar un lugar más o menos destacado dentro de la escuela de Nüremberg. Lo cierto es que junto a las crónicas de Rosmithal, las de Münzer son recurrentemente citadas en la mayoría de los estudios referidos a la Baja Edad Media en España. Fueron editadas a finales del siglo XVIII ilustradas con unos magníficos dibujos a pluma atribuidos a Christoph Weiditz. Os transcribo un fragmento de cómo funcionaba la justicia por aquellos días en estos pagos, si bien pienso que hay que restarle algo de fiabilidad al relato pues son las notas tomadas por un "invitado" en casa ajena, y ya se sabe cómo somos los españoles cuando tenemos visita en casa, ¿no?. Pues eso.
(...) "Hace años, la justicia era pésima, porque los procuradores y abogados, con sus astucias, habían pervertido, como sucede en Alemania y en nuestras tierras, el sentido de lo justo y equitativo. El año en que el rey serenísimo (Fernando el Católico) estuvo en Barcelona, se reunió todo el condado de Cataluña, y con anuencia del rey se crearon ocho doctores en Derecho, pagados por la Diputación, a 500 libras anuales cada uno, que hacen 600 florines rhinenses, y un virrey para todo el condado. Éstos, inmediatamente que oyen a los testigos de las partes, fijan el día para pronunciar sentencia, que es inapelable.
Les está prohibido bajo pena corporal y pecuniaria recibir obsequio alguno, aunque en muchas ocasiones han sido puestos a prueba por si alguno los aceptaba. En aquel año se resolvieron más asuntos que antes en veinte. Con este sistema, el primero que perdió una causa fue el mismo rey.; pues cierto boticario demandó en derecho, y reclamó 1.000 ducados que por drogas y medicinas le debía el padre del rey (Juan II). Se pronunció sentencia contra el rey, y como heredero de su padre, hubo de pagar inmediatamente al boticario. Si aquellos ocho doctores y el virrey sentencian mal, llevados de engaño, del favor, de la ira o el odio, puede entonces apelarse al rey; y si se les prueba que la sentencia estuvo mal dada, es absuelto al que condenaron, y ellos a su vez son condenados en lugar del otro y, en consecuencia, son obligados a indemnizarle de su propio peculio. ¡Que Dios glorioso siga manteniendo esta justicia sobre ellos!..." (...)

3 comentarios:
Muy interesante tu blog... lo enlazaré con el nuestro.
Por si acaso, dejé un comentario en el mensaje de Morados pendones viejos.
Tendré en cuenta tu recomendación.
Lo dicho, amigo Rui, marchando un intercambio de enlaces. La verdad es que habría tanto por hacer en Castilla. Servidor no puede evitarlo y lo admite públicamente. A menudo me duele Castilla. El conformismo, la resignación, el abandono y, sobre todo y por encima de todo...las poltronas y quienes las ocupan.Un abrazo.
Muchas gracias por el enlace pero "A ojos de Rui" es un proyecto que tenemos muy abandonado. En estos momentos escribo en "Terra Castellae" en la dirección: www.castellae.blogspot.com
Mucho de la situación en la que se encuentra nuestra tierra se debe a nosotros mismos. A ver si empezamos a movernos y a arreglar nuestras cosas.
Un saludo.
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