Parece ser que en estos días, alguien ha decidido que va siendo hora de esclarecer cuáles son las nuevas siete maravillas del mundo. Probablemente todo se reduzca a que en el acto, a celebrar en Lisboa el 7 de Julio de este año, se generarán unos cuantos miles de millones de euros en patrocinios y derechos televisivos y un río de comisiones que correrán de mano en mano, que es para lo que valen estas cosas.
Supongo que invocando el sentimiento patrio de los votantes, habrá quien se deje una pasta en SMS y demás. Y así, democráticamente, ya tendremos nuevas maravillas homologadas y con denominación de origen.
Cierto es que a servidor le fastidiaría mucho que la Alhambra quedase por detrás de la Estatua de la Libertad o la Torre Eiffel. Y no por chovinismo -que de eso saben mucho los franceses, que inventaron el palabro- sino por una cuestión elemental - siempre a mi juicio- de valor histórico y artístico.
Se entiende que las siete elegidas experimentarán un aumento exponencial de su industria turística. Ahí es cuando me entra el pánico y termino pensando que son las siete próximas candidatas a sufrir un deterioro más rápido en los próximos siete años. Nada que no arregle una restauración oportuna y cuidada, tipo teatro de Sagunto.
Claro que por otro lado eso son puestos de trabajo, más 'bienestar' para los habitantes de la zona. Hoteles, restaurantes, operadores, guías y la inmensa maquinaria de empresas que mueve el Turismo. Tanto que un país como el nuestro 'funciona' a golpe de ladrillo y turista casi en exclusiva.
Siempre he tenido bastante claro que no iba a contribuir con voto alguno, pero en estos días no puedo evitar pensar en este asunto. ¿Es lícito cambiar deterioro por 'desarrollo'?¿No sería mejor empezar a pensar que si queremos ser una 'potencia' deberíamos apostar por otras actividades que fomenten otras industrias que nos hagan más independientes del Turismo?.
Vale que teniendo uno de los patrimonios históricos más ricos del mundo sepamos explotarlo, pero tampoco apetece ver el Albaicín convertido en Disney World o la Torre de Comares en la mesa del estudio de un arquitecto 'iluminado'.. No sé, no sé...
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